En nuestro obrador, el horno no descansa. Horneamos al momento y en horno de verdad para que el pan llegue caliente, con aroma intenso y una corteza que cruje al tocarla. Es la diferencia de cocer directamente en el obrador: sin intermediarios, sin misterio.
- Harina honesta, agua y sal.
- Tiempo para que la masa madure.
- Horno caliente, cocción precisa y atención a cada pieza.
Así podemos ajustar tiempos y temperatura a cada elaboración. Barra, payés, molde o especialidades: cada pan tiene su punto, y lo respetamos. El resultado es una miga viva, húmeda y con sabor profundo.
Ven y prueba un pan que habla por sí solo. Si lo escuchas, es que es del obrador.